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La entrega a los demás

Que diferencia de unos, los políticos y otros,los religiosos. Cuanta distancia ente el ego y la solidaridad. Que distinta la soberbia a la humildad. Que distante la avaricia de la caridad. Dice el evangelio que en los hechos los conoceréis. Yo añadiría que en los buenos hechos se reconocerán. En los malos  hechos tanto los unos como los otros son humanos y por lo tanto son tentados por cualquier mal, pues a fin de cuentas tanto los unos como los otros son humanos y dicen trabajar para el bien de los ciudadanos. Todos ellos viven del dinero de otros que aportan para su vivencia y comodidad, en un caso, y para la entrega a los demás, en otro.

Simplifiquemos: si una persona con hambre tiene en frente dos puertas una con la cruz de Cristo y otra con las siglas de un partido político, ¿donde piensan ustedes que entraría a pedir comida?

Sigamos simplificando. Como ustedes sabrán la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios es laical, es decir, su fin principal no es ser sacerdote, sino Hermanos al Servicio de los Demás. 

Diferenciemos, pues los políticos también están al servicio de los demás y es importante saber hasta donde llegan unos y otros para cumplir el fin de servir a los demás.

Los políticos tratan por todos los medios de hacer creer a los ciudadanos que la mejor forma de servir a los demás es la suya, de manera que tratan de usar todos los medios que están a su alcance para desprestigiar al de otro pensamiento, tratando de hacer creer que solo ellos pueden beneficiar a los demás con sus actos y pensamientos.

En el lado contrario están los religiosos, todos en general, pero hoy destaco la labor de unos en concreto: La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Y ¿porque?

Pues muy sencillo. 

Desde 1982 los hermanos de San Juan de Dios se planteaban entrar en China para poner en practica esa entrega a los demás propia de su ideario religioso y teniendo conocimiento de las carencias sociales del pueblo chino.

Dicen que Dios escribe derecho con renglones torcidos. En el año 1998 un grupo de profesionales sanitarios y políticos de china visitaron Corea del Sur con la intención de conocer, aprender y exportar a China las experiencias que se estaban llevando a cabo en Corea del Sur. Entre diez hospitales que visitaron uno de ellos era de la Orden de San Juan de Dios que cuenta con una Unidad de Cuidados Paliativos quedando los políticos y sanitarios chinos impactados de la filosofía con la que los pacientes, enfermos de cáncer en su fase terminal, eran tratados. A partir de 1999 se establece una relación mas constante entre las autoridades sanitarias y políticas de la provincia de Yanji y el hospital coreano de la Orden de Gwantgju. Allí permanecieron unos meses un grupo de profesionales políticos, médicos y enfermeras con el fin de acumular experiencia y filosofía en el trato de los enfermos terminales.

A raíz de esta experiencia el Departamento de Salud de Yanji pidió a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios que estudiara la posibilidad real de fundar una Unidad de Cuidados Paliativos en la provincia de Yanji, ya que esta provincia soporta un elevado porcentaje de mortalidad por el cáncer, con la misma filosofía que las autoridades habían podido comprobar en la visita al hospital de Corea del Sur.

Desde el año 2005 funciona el proyecto dirigido por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Magnifico ejemplo de colaboración. Se imaginan que los religiosos en vez de llevar a cabo el proyecto de entrega a los demás lo hubiesen rechazado por los asesinatos y persecución que sufrieron los cristianos en esas tierras.

De todas maneras el religioso muestra una vez mas su entrega a los demás: las autoridades políticas prohíben a los Hermanos de la Orden de San Juan de Dios, es decir a quienes les tan ayudando a salvar vidas, cualquier tipo de actividad religiosa en publico, aunque les permite rezar en su comunidad religiosa y con los enfermos, junto a ellos, y junto a sus familiares a condición que presenten una petición explicita. 

A fin de cuentas, la madre Teresa de Calcuta predicaba que “Nuestra tarea consiste en animar a cristianos y no cristianos a realizar obras de amor. Y cada obra de amor, hecha de todo corazón, acerca a las personas a Dios”

 

Fernando Guerrero

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