La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, vino este fin de semana a Málaga a darnos lecciones de vivienda y, sin ningún tipo de rubor, animó a dar una patada en la puerta de las casas que estén vacías. No es que nos sorprenda viniendo de quien viene pero es llamativo que una dirigente política aliente la okupación y se quede tan pancha.

Igual de pancho que el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, quien hace un par de semanas dio su bendición a quienes mantienen okupado el edificio municipal de La Invisible con una visita a las instalaciones, legitimando de esta manera a quienes actúan al margen de la ley.
Si es inaudito que haya dirigentes políticos que animen a la okupación más lo es que el Gobierno de España, con sus políticas, la haya favorecido hasta el punto de que muchas personas que tenían una segunda vivienda fruto de su trabajo de muchos años para complementar sus pensiones prefieran no alquilar y, por tanto, no ingresar esa renta suplementaria por miedo a que le okupen su vivienda.
Entiendo que con sus palabras a la señora Belarra no le importará lo más mínimo decir dónde vive para que le den una patada en la puerta de su casa… Es muy grave que haya dirigentes políticos que prefieran alentar a la comisión de un delito en lugar de actuar para proteger a las verdaderas víctimas de este fenómeno, que son los legítimos propietarios.
La problemática de la vivienda es grave en toda España, por eso por primera vez se ha convocado una manifestación a nivel estatal, por mucho que desde la oposición malagueña se quiera hacer ver que es un problema exclusivo de Málaga. Una marcha que respetamos pero que lamentablemente se está politizando, como pudimos ver en el último Pleno municipal.
El equipo de gobierno del PP en el Ayuntamiento de Málaga sabe las dificultades de muchas familias para acceder a una vivienda y es la Administración que más esfuerzos está haciendo para minimizar este problema. Los datos y las grúas están ahí, 22 nada más y nada menos en la ciudad de Málaga para construir viviendas a precio asequible para los malagueños. El 40% de las que se construyen hoy en Málaga capital son VPO y somos conscientes de que hay que seguir trabajando y mejorando para promover y construir el mayor número posible para atender la demanda actual. Pero no damos ni alentamos las patadas en las puertas sino que trabajamos como hay que hacerlo.
La dificultad para acceder a una vivienda se extiende por todo el país, lo que obliga a tomar cartas en el asunto y adoptar medidas urgentes. Y no sólo desde el ámbito de lo local, donde ya lo hacemos, sino desde el Gobierno de España, que se ha limitado a impulsar una ley de vivienda que ha agudizado el problema. Lejos de ser una solución, ha elevado el nivel de desprotección que sufren los propietarios y ha incrementado la okupación y la inquiokupación.
Un Gobierno de España que tiene una ministra de Vivienda que, en vez de adoptar medidas, le pide a los propietarios “solidaridad” para bajar los alquileres o pregunta dónde se van a alojar los camareros que sirven un vino o un espeto en Málaga. Una ministra que el año pasado no gastó el 60% del presupuesto de su ministerio, invirtiendo 2.400 millones de euros menos de lo prometido. Quizás si hiciera sus deberes se podrían haber sentado las bases para la construcción de las miles de viviendas prometidas por Pedro Sánchez y que brillan por su ausencia.
Hay que fomentar el alquiler y eso no se hace interviniendo el mercado ni desprotegiendo a los propietarios. El derecho a la propiedad privada es un derecho fundamental reconocido en la Constitución Española. La señora Belarra debería ser más responsable y reclamar más promoción y construcción de viviendas a precio asequible, que es, insisto, lo que estamos haciendo desde el Ayuntamiento de Málaga; y no animar a dar patadas en las puertas de casas ajenas.