Europa sigue posando para unos y para otros, según sea el lado mas favorecido conforme a la mirada de quien le observe. El plan de Kaja Kallas, alta representante de la Unión Europea en el Exterior, que no era otro que el de plantar cara y hacer de Europa un continente preparado para su defensa, empezando por obligar a los países miembros a destinar una cantidad para llegar a los 40.000 millones de euros al año para apoyar a Ucrania, se ha encontrado con la oposición de países como Italia o España, con mayores limitaciones presupuestarias. Ante este revés, ahora cada país elegirá lo que aporta. Buena oportunidad para que nuestro gobierno ejerza la manipulación en el gasto en defensa.

De entrada el ejecutivo pide por carta que los medicamentos críticos sean considerados gasto en defensa, igualmente, el ministro de transporte Oscar Puente propone computar parte del gasto ferroviario como defensa. Todo esto en una situación en la que Alemania pide a sus ciudadanos que se conciencien de que existe una amenaza real de guerra en Europa. No se trata ya de ayudar a Ucrania, se trata de prepararse para defenderse de quien tenga intenciones imperialistas. Y mal camino llevamos. Lo que para Pedro Sánchez es un guiño a sus socios cuando en una comparecencia en Bruselas afirmó que no le gusta la palabra rearme, la presidenta de la Comisión Europea admite que el concepto rearme está madurando.
Es triste que se haya perdido sentimientos tan claros como los que representaban, no hace mucho, la bandera de España y de cualquier país europeo. En España un presentador de televisión se sonó los mocos en la bandera de todos los españoles. Es curioso que el concepto “multiculturalidad” solo se use en los países democráticos y que haya servido como carretera de entrada de ideologías totalitarias. Europa se encuentra en una grave encrucijada por un lado la ingente ciudadanía islámica que fieles a sus creencias y principios religiosos están expandidos por todos los países europeos exigiendo la implantación de sus normas. Esta circunstancia se agrava con el paso de los años pues el indice de natalidad de las comunidades islámica es muy superior al de las diversas comunidades que las hemos acogido.
Por otro lado, Rusia que armada hasta los dientes y con un poderoso ejercito ha invadido Ucrania y que ante cualquier reacción de algún país europeo manifiesta su ofensa por considerarla una presunta amenaza dejando claro las consecuencias que pueda tener para Europa. Mientras, progresistas de mente centrada en sus propios intereses, que no en el de los demás, se dedican a marear a la ciudadanía con propuestas tales como que desaparezca del diccionario de la RAE, el termino anacrónico”mena” o que se tiren las cruces en el Pais Vasco y que la palabra rearme no se use a la hora de hablar del rearme de Europa.
Ante la amenaza que supone un país bien armado y con un ejercito que marca el paso a una sola voz. Lo peor es que todo ello lo hacen para que el ciudadano de a pie piense que hacen algo que va a cambiar el mundo, cundo lo que demuestran con esas manifestaciones es que no tienen ni idea de como funciona el mundo.
Decía Aristóteles que “la turbulencia de los demagogos derriba los gobiernos democráticos”.