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A la de quince penalties

Los valencianos que estaban casi de falleros, pudieron contemplar en el Nou Mestalla, el “nuo” de cómo se trabaron la Rojilla y la Naranja Mecánica con pintas de cacao, para que la empatitis la resolviera un canario como Perico por su casa. Por más estrellas que siembren sobre el césped a coste desorbitado, el futbolín de entrenador da para mucho trote desbocado y poco revuelo galáctico, lo más una ráfaga de una fugaz. Antes de cortarle la voz a los comentaristas, que de aburridos se pasan murmurando en vaticinar la que nos puede caer. 

Puse toda mi atención en la desenvoltura del novato, mi cuasi paisano Dean Huijsen, un patriota malaguita capaz de echarse a cuestas la defensa del Castillo de Gibralfaro o rechazar la invasión de Puerto Banús; el jovencito con 19 años apunta maneras de tomar fonda y destino hasta en el Bernabéu. Como es nacido en Ámsterdam, los roterodamenses la tomaron con el chaval en el partido de ida, pero en el de vuelta los ches lo llevaban en volandas de patriota en Flandes.

Los que amén del fútbol, nos gustan los vaciles con mis pamplinas, hemos podido observar que nuestra población de costasoleña, tan nutrida de guiris en su padrón, ya lleva a la selección de Marruecos el boquerón Brahim Díaz, de la cuadra madridista, criado en la barriada de Dos Hermanas. Visto como va el equipo de la capital del Sur Europa, en manos judiciales, con tantas figuras de los estadios en la emigración, mejor sería pararle la cuerda a nuestro cometa de la Rosaleda, para que no se escapen a volar por otras latitudes nuestros fenómenos de crianza y nacencia y poder aspirar con plantilla autóctona a la Orejona. 

Muchas veces echo de menos que muchos directivos de nuestro Club y el simposio de autoridades, necesiten un gran revés en la carota, que se lo puede dar nuestro tenista de la Cala del Moral, Alexander Davidovich Fokina.

 

Curro Flores

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