Miércoles, 23 Junio 2021 | Acceso abonados

En el de la 25 aniversarios de la Orquesta Filarmónica de Málaga

He renunciado a cualquier norma de hacer un titular reducido para no ahuyentar a algún posible lector reacio a las siglas; aunque visto el comienzo del artículo, seguro que ya le ha dado al ratón para dar el salto de alivio a otros bits más prometedores.

Hace ya bastante tiempo dejé de leer en los periódicos las sesiones de "Hace veinticinco años", que conmemoran las noticias consideradas en aquellos días, en el momento que vi mi nombre en una de ellas. Sin querer me percaté que se acercaba el día en que no podría leer mi propia esquela mortuoria.

Pero ha sido imposible restarme de la conmemoración del 25 aniversario de la OFM, gracias a la eficaz constancia de Carlos de Mesa, que se mueve con los amigos de la OFM, Carlos Álvarez, empresarios y otros colectivos, para que la sociedad civil malagueña o el tejido social malagueño según ideas se aúnen ante un acontecimiento que celebre y señale el valor esencial en nuestra ciudad de una herramienta cultural de singularísima importancia como es nuestra orquesta.

El recuerdo me lleva de nuevo a Pedro Aparicio, que consiguió liderar la ofensiva para que la Junta de Andalucía, aceptara el nacimiento a la par de dos orquestas que representaran a Andalucía, las de Sevilla y Málaga, frente a los planteamientos iníciales que se inclinaban sólo por la sevillana.

Al agradecimiento a la anterior orquesta malagueña que supo sacrificarse para el nacimiento de la Orquesta Ciudad de Málaga, su nominación primera. A las personas que junto al director del Cervantes de hace 25 años, se sumaron con su asesoramiento y trabajo, su primer director Octav Calleya, los maestros Francisco Gálvez y Gonzalo Martín Tenllado. Tampoco puedo olvidar el asesoramiento de los directores Odón Alonso, Luis Remartinez y Enrique García Asensio, más los grandes solistas que nos acompañaron en las audiciones locales e internacionales.

A Gorbachov, Reagan y Juan Pablo II, tampoco se les puede obviar, porque sin perestroika, y los convulsos acontecimientos del desmoronamiento de la URSS, no hubiéramos tenido la posibilidad de tener una mayoría de atriles con profesores de excepcional nivel, provenientes de la antigua órbita soviética, los que han echado raíces en Málaga y que constituyen uno de nuestros mayores motivos de orgullo.

Autor

Curro Flores

Curro Flores

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