Miércoles, 21 Agosto 2019 | Acceso abonados

Los centauros en la Feria

El excepcional presentador del PTV, Diego Banderas, me invitó a participar en su programa de tertulia, en la acogedora Caseta que tiene su emisora en el Recinto Ferial. La cita era el primer sábado de feria, a las diez de la noche, me fui con tiempo para poder aparcar, justo dónde estacioné, varios caballos enjaezados estaban agrupados, mientras sus jinetes repostaban sus catavinos.

Con la corriente humana llegué al destino, una carpa gigante que aseaban, delataba por sus olores, que se había celebrado un concurso equino en su interior. "Don Decibelio" se había adueñado del ambiente y dominaba con tronío, llegué a sordas al plató, entre mímica y señales de humo saludé a los anfitriones y amigos contertulios.

Los caballos, y cruzarme en el camino, con varios alegres enganche, me trajeron al recuerdo a mi gran amigo Carlos Gutiérrez, recientemente fallecido, quién fuera desde el primer día que entraron los centauros a la Feria del Centro, el gran artífice y quién llevara las bridas, con José María y Paco, de su organización, y de los soberbios concursos de enganches y doma vaquera que se celebraban con nocturnidad y buena acogidas en la Plaza de la Malagueta.

Los representantes del Centro Histórico y Comercial, y Carlos Gutiérrez por el Colegio de Aparejadores, me plantearon la celebración de actividades ecuestres durante la Feria del Centro, me sumé como representante municipal, no sin antes remover las tripas al más que eficaz sargento Alarcón , de la policía municipal, organizador del tráfico y la seguridad.

La Feria del Centro ganó en vistosidad, por ella pasearon los mejores enganches de Andalucía, y las más importantes yeguadas se dieron cita; los jinetes presumieron por calle Larios, con más sosiego que aquellos toros de antaño, que tenían nuestra calle principal como toril, para la corrida en la Plaza de la Constitución.

En los concursos de enganches y doma, pude conocer a los expertos conocedores y jurados internacionales: coronel Toscano y Juan Llamas, me engancharon de verdad a su mundo, y a sus severidades críticas, sobre conducción, manejo, arreos, doma y atavíos de los caballistas y enganches. Me hice amigos de los propietarios de las yeguadas malagueñas Enrique Haro, Francisco Santiago y Puchades, me enseñaron sus espléndidos ejemplares de raza española, y magníficas cobras, y les ayudé a crear con Carlos, la primera asociación ecuestre de Málaga.

Junto a campeones nacionales de doma vaquera, Pepillo de Torremolinos y su hijo demostraron sus altísimas cualidades; y "Viverti" conducía su enganche con once caballos a la larga, con más desenvoltura en el ruedo que los "monopatineros" actuales.

Todo fue un éxito que perdura, ¡gracias Carlos!, que supo subir por primera vez en un enganche, con sus resistencias, a tu futuro compadre Pedro Aparicio, no sin antes abusar de su caballerosidad, y pagar nuestras demoras a la organización, reprimenda que me gané, y que fue el paseo que nos resultó más caro de la Feria del Sur de Europa.

Antes que Carlos Gutiérrez soltara las riendas. La jerga caballar se introdujo en mi lenguaje, así que cuando el Alcalde, organizaba un garbeo oficial por la feria, y me preguntaba por el número de participantes en la comitiva, le contestaba como si fuéramos una reata de caballos: -¡once a la larga!,o, -¡vamos a media potencia!

Autor

Curro Flores

Curro Flores

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