Domingo, 21 Octubre 2018 | Acceso abonados

La cultura, en el alambre

Cuando la cultura hace equilibrio, la libertad tiembla. Sea la política o el poder el que se haga cargo, o mejor dicho, se cargue a la cultura, quienes aspiramos a tenerla nos preocupamos. Tras la intentona de retocar los términos de nuestra Constitución para adaptarla a la ideología de género, la negativa del entonces director Darío Villanueva, que es catedrático, de verdad y sin plagios, de Teoría de la Literatura y Literatura

Comparada, la posterior rectificación de la Real Academia Española, y la actual salida del Sr. Darío Villanueva, se plantea una situación preocupante. Afirma el Sr. Darío Villanueva que "la corrección política es una forma perversa de censura". Tarde nos hemos dado cuenta, pues ya asistimos a ruedas de prensa en las que las preguntas que no quieren ser contestadas por los miembros del gobierno son tachadas de "mal planteadas". Al frente de los elementos culturales, igual que al frente de una nación deben estar personas realmente formadas.

A estas alturas de nuestra democracia no se trata de que quienes están en el poder no contesten por estar mal planteada una pregunta. El problema del ciudadano es el mal planteamiento que hacen los políticos "con mando en plaza". Miembros del partido socialista de los municipios gaditanos de Arcos de la Frontera y Jerez de la Frontera enseñan la bandera republicana y esconden la bandera constitucional española.

Un problema tiene esta izquierda española, y grande. Por ejemplo, los congresistas cobran igual, cualquiera que sea la ideología que tengan. Los coches personales son todos de la misma gama: alta. Las comidas las mejores. Las casas no digamos, ninguna de ellas de las denominadas de protección oficial. Los colegios de sus hijos no dan problema, aunque no llegan a un hijo por congresista, y para cualquiera de ellos llegar a final de mes tampoco es problema. Todos tienen grandes sueldos, tienen privilegios y se aseguran un porvenir.

Todos tienen, además, un denominador común: carecen de ideas para fomentar el bien común y se centran solo en sus intereses. A diferencia de los ciudadanos ellos tienen garantizado el bienestar personal. ¿Entonces de que manera pueden diferenciarse? Pues por la bandera. Recuperan la bandera de la segunda republica que recuerda las penurias de la época del treinta y seis y así aparentan ser progres. La falta de cultura hace que las personas se encierren en sí mismas haciéndose tribales y considerando malos a los demás.

El estado actual de la dejadez cultural a la que estamos sometiendo a la sociedad pude hacer que en un momento de nuestra involución se considera que hablar y escribir correctamente sea propio de las elites para separarse y diferenciarse del resto de los ciudadanos. Eso conduciría a nuestra sociedad a una involución cultural impropia de los avances conseguidos. Pero hemos de tener en cuenta que con estos gobernantes cualquier cosa se puede esperar.

 

Autor

Fernando Guerrero

Fernando Guerrero

Ensayista

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