Jueves, 21 Septiembre 2017 | Acceso abonados

Los presos políticos y el idiota de Pablo Iglesias

Salvo que me haya perdido alguna clase, y en lo que llevo de vida he faltado a más de una, tengo por entendido, estudiado y por sabido que un preso político, o de conciencia, es aquel que pena en prisión o arresto por pensar distinto al que manda.

Por ejemplo, a modo de aclaración, en China, Cuba, Corea del Norte o Venezuela hay gente en la cárcel cuyo único delito ha sido no bailar al son de la música que tocan Xi Jinping, Raúl Castro, Kim Jong-Un o Nicolás Maduro, presidentes que según la izquierda radical española tipo Podemos son demócratas como ninguno y respetan como nadie los derechos humanos.

En esos países hay presos comunes – chorizos, asesinos, violadores y demás – así como presos políticos, que, insisto, son los que no comulgan con esos regímenes totalitarios. En España también hubo un régimen, el de Franco, con sus adeptos y detractores. Muchos de sus detractores pasaron por la cárcel al ser considerados elementos subversivos y señalados como rojos. Gente que sí fueron presos políticos del franquismo. No hay duda ni discusión.

Superada la dictadura, en España sólo hay presos comunes. O presos poco comunes pero que merecen estar entre rejas por las atrocidades que han cometido desde el punto de vista de la objetividad de la ley. Violadores, asesinos, maltratadores, estafadores, corruptos, traficantes de droga y un largo etcétera. Es probable que algunos piensen que se saltaron la ley porque ésta transgrede la libertad individual para hacer lo que les venga en gana.

Los etarras son presos comunes que se oponían a las leyes por las que el País Vasco y Navarra forman parte de España matando niños, policías, guardias civiles, secuestrando y colocando bombas en supermercados. Hechos delictivos que impide la ley y el sentido común, aunque los batasunos los consideren presos políticos.

Es probable que Rodrigo Rato se hiciera rico, muy rico, porque pensaba que la ley es opresora y su obligación moral y terrenal era robar para sentirse libre. Sin embargo, nadie en su sano juicio considera al ex ministro en los gobiernos de Aznar como un preso político. Más bien.... ahorraré calificativos.

La Justicia ordenó ayer detener a varios dirigentes políticos del Gobierno de Cataluña por transgredir la ley y las órdenes del Tribunal Constitucional sobre la organización del muy manido referéndum independentista ilegal. No fueron detenidos por ser de Ezquerra Republicana o por no sentirse españoles. No. Fueron detenidos por ser supuestos delincuentes de cuello blanco, pero delincuentes.

Los detenidos ayer y sus adeptos que se concentraron en calles y plazas catalanas están convencidos de que la ley cercena su libertad. Lo mismo que supuestamente piensan los etarras, Rodrigo Rato o el violador. No fueron detenidos por pensar distinto al gobierno de turno, sino por saltarse la ley aprobada en democracia y por los representantes del pueblo elegidos libremente. Luego, son presos comunes. Como mucho puedo admitir que son presos extravagantes, pero jamás que han sido detenidos por cometer un delito de conciencia, es decir un delito político.

Ayer sentí asco y rabia que políticos como Pablo Iglesias, quien aseguró que en España hay presos políticos. O este individuo es idiota – dicho amparándome en mi libertad de expresión, esa que tanto gusta a sus correligionarios – o en las cárceles españolas no hay ni un preso común. Ver para creer.

 

Autor

José A. Hierrezuelo

José A. Hierrezuelo

Periodista

Esta web utiliza 'cookies'

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. En el siguiente enlace podrá consultar cómo puede cambiar la configuración u obtener más información. Saber más

Acepto